lunes, 22 de marzo de 2021

contra el capitalismo

 


Sin ojos,

 para no ver

el paisaje de miserias

que dibujas en el mundo;


sin oídos,

 para no escuchar

las palabras-engaño

con las que rompes

el sagrado silencio;


sin olfato.

 para no oler

la hiel que destila

el brillo de tu cara;


Pero con manos,

 con fuertes manos, 

con manos armadas,

para luchar en la batalla

de esta guerra que nos has declarado:

la guerra contra la paz

entre el planeta y los humanos.



sábado, 23 de enero de 2021

Pasión y miedo.

 



Cuando digo que te añoro

no se muy bien a quien me refiero:

¿A tus labios y a tus manos

al color amable de tu cielo?


¿Al fuego entre tus piernas,

a las tormentas que revientan

sobre las costas y los pueblos?


Añoro tu paz y te temo.

Hijo de tus sagas, 

reconozco mi linaje,

y amo con pasión

las pasiones que me has regalado:

aquellos besos de fuego,

la rabia,

el silencio,

el olfato.

Las piernas de mi amada

añoradas durante milenios.

Sus ojos y su sexo.

Sus dulces manos.


Amo tus pechos de tierra y roca

y los valles frondosos donde se alojan

los rincones más ricos de tu cuerpo.


Te añoro y añoro sus besos.

Te temo y temo su silencio.

Temo tu indiferencia cansada.

Temo su despreció y su rabia.


Mi especie, 

la especie humana,

se ha equivocado.

Y yo añoro los tiempos

de paz con el planeta

y de pasión entre tus brazos.


Morir de añoranza

entre las tormentas blancas

del cambio climático.


Morir en la distancia

de aquellas manos amadas

que ofrecían esperanza

a mi cuerpo desgastado.

Morir, sí, pero ¿cuándo?



jueves, 17 de diciembre de 2020

En la evaluación...

Las evaluaciones telemáticas es lo que tienen: te puedes sentir en una evaluación de los años 70 y puedes permitirte liberar las emociones escribiendo ésto:


 

"Le pone ganas y trabaja, pero estudiar no es lo suyo";

"nunca debió dejar el campo, en los libros se pierde mucho."


Sus ojos se iluminaron con el llanto contenido,

sus labios sonrieron

como se sonríe a la muerte cuando llega,

ella soñaba con ser maestra

y ayudar a liberar conciencias

de las garras del capitalismo.

Pero ¡Ay! en su instituto decían

que el nivel no le daba.

Y ella lloraba con  lágrimas de rabia,

y también se decía

"sí que puedo"

"solo tengo que adaptarme a ellos,

a ese sistema que sueño con cambiar un día."


Ojalá sobrevivan sus ojos de estudiante

y sus manos campesinas,

ojalá que en la dura batalla por el bachillerato

no le venda el alma al diablo;

y que el sistema no mate para siempre

el brillo de sus ojos y la determinación de sus manos.